
te busco.
La inmensidad se hace presente,
la luz atraviesa mis sentidos,
y ante mis ojos
cada color luce diferente.
Frente a mí, tú;
frente a mí, tu alma, tus ojos…
Me pierdo en tus ojos,
me sumerjo en milagros irrefutables,
en tardes estivales, en otoños de oro.
La realidad ya no parece más,
pues estamos aquí, bajo el mismo sueño,
bajo las mismas estrellas, y las mismas dudas.

El tiempo circula a nuestro lado,
roza nuestra piel, rasga nuestros cuerpos,
pero todo parece quietud,
y en tus ojos vuelvo a perderme,
y me dejas entrar…
me dejas escudriñar en tu alma,
robarte los sentidos, robarme los sentidos…
Y es desde tan cerca,
que mis pestañas tocan las tuyas,
y desde tan cerca,
que tu ojo es un pequeño mundo para mi ojo.
Y es tan, tan cerca,
que me envuelve el color de la inmensidad,
y el verde de tus bosques,
y el verde de tus otoños verdes…
Ya no existe el tiempo
ni el filo de la cruel realidad,
sólo sueño, y me pierdo,
y me pierdo en tu pequeño mundo.


