Había un sólo túnel, oscuro y solitario: el mío

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Name: Natalia Ramírez
Location: Talca, Chile

Monday, October 29, 2007

Wow...

La verdad, es que me he sorprendido gratamente al ver el comentario de Iván Adrián en la entrada anterior; no tenía idea de que habías llegado a mi blog, bienvenido Iván...

Te cuento que tengo el blog un poco abandonado hace algún tiempo, he estado un poquito ocupada estos últimos meses, lo que me ha llevado a descuidar el blog, y más aún, la escritura... No he escrito mucho últimamente, pero creo tener por ahí algunas palabras que pronto subiré... así que muchas gracias por mostrar tanto interés en leer lo que escribo, trataré de mantener el blog más actualizado.

Y tú, tienes blog??? Si tienes, me gustaría que me dejaras tu dirección, si no tienes podrías dejarme algun correo electrónico para que no perdamos el contacto, tal vez tú también escribes, sería muy interesante poder compartir al respecto.

Por último, sólo agradecer a quienes aún visitan el blog, aunque ya está medio muerto, jijij

Besitos a Flor y a mi hermana Dani, y reitero mis saludos para Iván Adrián

que tengan un buen día =)

Monday, July 23, 2007

Intento, en medio de este suelo,

de esta tierra y este aire cubiertos,

enmudecer el murmullo,

y sólo escuchar tus latidos.


No he visto tu rostro,

ni en tus ojos he visto el mío,

no conozco tus manos, ni el brillo de tu sonrisa,

nada sé de ti...


Mas te siento, como un mar que golpea mi pecho,

como el incesante sonido de la gloria,

así te siento, más grande que todo lo que conozco,

más que lo que aún me falta por ver.


El inminente milagro ha sucedido,

a pesar de que nunca lo comprendí,

antes de ti, nunca lo comprendí,

y hoy te amo con una fuerza que no acabo de conocer

ni de comprender.


Pues sólo basta una sonrisa tuya,

un beso tuyo

para hacer estallar la soledad de mis días,

y para que la muerte ya no sea más.


Saturday, April 28, 2007

Estaba tan acostumbrado a ver frente a mí
una sola sombra,
que la noche que vi más de una,
la noche en que mi triste silueta
se vio rodeada de sombras,
de difusas reproducciones,
de melancólicas y repulsivas copias,
ataqué; y mi espada se volvió fuego,
mi puño un puñal,
y la simple brisa que podían generar mis movimientos,
un filo mortífero, invisible e intransigente.
Así, de esta forma,
los trozos de abismo cayeron junto a mí,
y sentí un dolor, punzante y seco...
Y sangrando descubrí la verdad,
maté mis sombras
sin saber
que me mataba a mí mismo.

Monday, March 19, 2007


Si yo no fuera lo que soy,
si viviera en otro país,
si sintiera otro idioma,
si tuviera otro sexo,
o no tuviera sexo,
seguiría llorando con la muerte
y vomitando con el dolor.

Si yo no fuera lo que soy,
si vistiera con más clase,
si soñara con más precaución,
si creyera en otro Dios,
o al menos creyera en Dios,
seguiría temiendo a la gente
y analizando cada movimiento.

Si yo no fuera lo que soy,
si mi piel fuera de otro color,
si mi cuerpo fuera más armónico,
si mis ojos no vieran,
o si vieran más de lo que ahora ven,
seguiría gastando noches
con la pluma en la mano
y el papel en el frente,
y seguiría pensando
en lo que ya mil veces he pensado.

Y si yo no fuera lo que soy,
si mo vida no fuera ésta,
si mi alma no fuera ésta,
seguiría enamorándome
de tu grandeza.

Saturday, March 10, 2007

He decidido dejar esta vez a su disposición un trozo de un libro llamado Werther, del autor J,W. Goethe, el cual muy recientemente he terminado de leer, y me ha dejado profundamente conmovida. Si tienen la posibilidad de leerlo, aprovéchenla, es la ocasión para conocer una excelente novela del Romanticismo.

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18 de agosto

¿Será que lo que hace la felicidad del hombre, al mismo tiempo es la fuente de su desgracia?

Ese sentimiento tan rico y tan cálido de mi corazón por la naturaleza viva, que siempre me ha colmado de tanto deleite y me tornaba el mundo circundante en paraíso, se me transforma ahora en un torturador insoportable, en un espíritu que me mortifica y me persigue por doquier. Cuando antes tendía la vista desde el alto peñasco hacia el otro lado del río hasta aquellas colinas que ciñen el fértil valle, y veía que todo cuanto me rodeaba, brotaba y crecía; cuando miraba aquellos cerros, cubiertos desde el pie hasta la cima de altos y tupidos árboles; cuando veía aquellos valles en sus múltiples curvas, sombreados por los más hermosos bosques; cuando el río se deslizaba suavemente entre los juncos murmurantes y reflejaba las amadas nubes mecidas en el cielo por la tenue brisa de la tarde: entonces escuchaba cómo las aves junto a mí animaban el bosque; cómo las bandadas de millones de insectos bailaban animosamente en el último rayo rojo de sol, cuya postrera y temblorosa mirada libraba de su hierba al coleóptero zumbante. El revoloteo y el murmullo que me rodeaban atraían mi atención hacia el suelo y el musgo, que arranca su alimento de la dura roca, y los nidos construidos en la ladera de la yerma colina de arena: todo esto me revelaba la ardiente y santa vida interior de la naturaleza. ¡Cómo encerraba yo todo eso en mi tierno corazón y me sentía como un dios en medio de aquella exuberante plenitud! Las magníficas imágenes del mundo infinito palpitaban vivificantes en mi alma. Inmensas montañas me rodeaban, abismos se tendían frente a mis pies, arroyos henchidos por las lluvias caían a la profundidad, los ríos corrían por debajo de mí y resonaban el bosque y la montaña. Veía actuar a todas aquellas insondables fuerzas y crear, íntimamente unidas, en las profundidades de la tierra. Ahora, sobre la tierra y bajo el cielo, pululan las especies de las múltiples criaturas; todo, toso poblado de miles y miles de cuerpos. Entonces, los hombres se cobijan junto a pequeñas casitas, anidan y dominan todo el mundo a su manera. ¡Pobre iluso que todo lo desprecias porque tú mismo eres tan pequeño! Desde la montaña impenetrable y el desierto que ningún pie ha pisado aún, hasta la última orilla de los océanos desconocidos, lo alienta todo el espíritu del Eterno Creador y se solaza con cada granito de polvo que Lo escucha y vive. ¡Ay! ¡Cómo ansiaba entonces elevarme en las alas de una grulla que me sobrevolaba, cómo deseaba llegar a las playas del mar inconmensurable para beber del vaso espumoso del Infinito aquel exuberante éxtasis vital, y para sentir, por un momento y en la limitada capacidad de mi pecho, una sola gota de la beatitud de aquel Ser que todo lo crea en sí y mediante sí.

Hermano, sólo recordar aquellas horas me hace bien. Incluso este esfuerzo de rememorar esos sentimientos inefables, de volver a expresarlos, eleva mi alma por sobre sí misma y me hace sentir doblemente lo angustioso del estado que ahora me embarga.

Parece que ante mi alma se hubiese retirado un cortinaje y el escenario de la vida eterna se transformara ante mis ojos en el abismo de la sepultura eternamente abierta. ¿Puede decir: “eso existe”, en vista de que todo pasa rodando, con la rapidez del tiempo y tan rara vez perdura a través de todo el período de vigor de su existencia y, ¡ay!, es arrastrado por el torrente, sumergido y despedazado contra las rocas? No existe ni un solo momento que no te consuma a ti y a los tuyos que te acompañan, ni un solo momento en que tú mismo no seas un destructor, en que debas serlo. El paseo más inocente cuesta la vida a miles de pobres gusanito; una sola pisada demuele las laboriosas construcciones de las hormigas y hunde en vergonzosa tumba a todo un pequeño mundo.

¡No me conmueve la desgracia grande e insólita del mundo, ni tampoco esas inundaciones que arrasan con vuestros pueblos, ni esos terremotos que devoran vuestras ciudades; mi corazón se siente socavado por la fuerza destructora que yace oculta en las entrañas de la naturaleza; aquella fuerza que no ha formado nada que al mismo tiempo no se destruya a sí mismo y al vecino. ¡Y así me tambaleo angustiado! ¡El cielo y la tierra y sus fuerzas activas me circundan! No puedo ver más que un monstruo ocupado eternamente en devorar y destruir.”

Monday, February 19, 2007



Un zumbido presiona mi cabeza.
Despierto.

La sangre se agolpa en mi cara,
mis sentidos se adormecen,
los ojos, pesadamente, se cierran.

Me hundo en profundidades de seda,
otra vez…

La tierna nebulosa bruscamente se disipa,
el corazón se inquieta,
golpea el pecho, intenta salir.

Despierto,
otra vez…

Una inquietante fuerza,
un alocado impulso
me pone de pie.

Y así, las sombras me consumen,
la inmensidad me desvía,
mi mundo tambalea, todo se oscurece,
y cierro los ojos para no ver,
para nunca ver la nada,
y esperar, y esperar…

Mis pies tocan tierra.
Abro los ojos.


Todo en su sitio, todo normal,
salvo el zumbido en mi cabeza,
que aún me persigue, como un animal hambriento.

Cada paso se vuelve pesadumbre,
cada dolor, cada lágrima,
y ya no puedo, no puedo caminar,
me adormezco entre brisas confusas,
y de pronto, a punto de caer,
me siento en mi viejo sillón.

Sólo somos mi corazón y yo,
y el olor de la incertidumbre.
el monótono bombeo remece mi cuerpo,
atraviesa mis oídos, humedece mis ojos.

Y lentamente se calma…
ya no lo escucho más…

Puedo volver a sentir el aire dentro de mi cuerpo.
Ya no hay miedo, sólo tranquilidad…

Pero sé que volverá a pasar.

Es así como se entretienen los testigos.

Saturday, January 20, 2007




En un sublime despertar,
te busco.
La inmensidad se hace presente,
la luz atraviesa mis sentidos,
y ante mis ojos
cada color luce diferente.

Frente a mí, tú;
frente a mí, tu alma, tus ojos…
Me pierdo en tus ojos,
me sumerjo en milagros irrefutables,
en tardes estivales, en otoños de oro.

La realidad ya no parece más,
pues estamos aquí, bajo el mismo sueño,
bajo las mismas estrellas, y las mismas dudas.


El tiempo circula a nuestro lado,
roza nuestra piel, rasga nuestros cuerpos,
pero todo parece quietud,
y en tus ojos vuelvo a perderme,
y me dejas entrar…
me dejas escudriñar en tu alma,
robarte los sentidos, robarme los sentidos…

Y es desde tan cerca,
que mis pestañas tocan las tuyas,
y desde tan cerca,
que tu ojo es un pequeño mundo para mi ojo.

Y es tan, tan cerca,
que me envuelve el color de la inmensidad,
y el verde de tus bosques,
y el verde de tus otoños verdes…

Ya no existe el tiempo
ni el filo de la cruel realidad,
sólo sueño, y me pierdo,
y me pierdo en tu pequeño mundo.