Estaba tan acostumbrado a ver frente a mí
una sola sombra,
que la noche que vi más de una,
la noche en que mi triste silueta
se vio rodeada de sombras,
de difusas reproducciones,
de melancólicas y repulsivas copias,
ataqué; y mi espada se volvió fuego,
mi puño un puñal,
y la simple brisa que podían generar mis movimientos,
un filo mortífero, invisible e intransigente.
Así, de esta forma,
los trozos de abismo cayeron junto a mí,
y sentí un dolor, punzante y seco...
Y sangrando descubrí la verdad,
maté mis sombras
sin saber
que me mataba a mí mismo.


5 Comments:
Hola Natalia: debo decir que me gustan las imágenes que hay en éste poema. Me recuerda a una parte de un libro. No tiene nada que ver, pero me pareció habr estado en ese lugar una vez.
Mis saludos!
Hola de nuevo!
Gracias por la visita :)Tabien espero mantener el contacto...
Y si, tenés razón, todos tenemos de esos días en que no tenemos mucho que decir no?
Un beso
Ufff Naty, qué profundo e intenso lo que escribiste.
Me hiciste acordar a unas líneas mías que explicaba como rompiendo el espejo en que el que pretendía romperme a mí, todos los pedazos reflejaban más yos y causaban más dolor... Naty, es técnicamente imposible matarse a uno mismo de a pedazos.
Un besote! :)
Naty, ¿dónde estás?
A ver si algún día te das una vuelta... No te olvido!!!
Well said.
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